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Bodegas Frutos, ochenta años de barra en Monte Igueldo

Demetrio y Fermin, supervivientes de la hosteleria vallecana

Las dos personas que aparecen en la fotografía forman parte de la leyenda de la avenida de Monte Igueldo. Se trata de Fermín y Demetrio, gerentes, camareros y señores de la taberna Frutos, un establecimiento histórico del número 34 de nuestra calle que lleva desde 1935 despachando vinos y refrescos a la clientela del barrio.

Probablemente, se trata de una de las tiendas con mas solera de las que quedan en la avenida. Abierto por el abuelo y el padre, el señor Esteban, de los actuales propietarios, en el lejano 35 del siglo pasado, las Bodegas Frutos permanece con su vermú de grifo, sus cañas bien tiradas y con el clásico aperitivo de aceituna con anchoa.

A lo largo de su vida, el local está cargado de anécdotas -” mi padre llevaba cantimploras desde aquí a los del frente republicano de la Guerra Civil”- y de historias.

Una de ellas, resalta a primera vista: se trata de una colección de sifones, más de 120, que han sido atesorados, día a día, por los dueños del local y que, en algunos casos, superan los cincuenta años de antiguedad.

Sifones de todo tipo decoran el local

“El sifón da gusto al vermú o al vino y seguimos vendiendo sifones. Hay que tener en cuenta que, antes de la gaseosa, había sifón”, declara uno de los hermanos.

Además, este museo del sifón, está perfectamente organizado: a la entrada del establecimiento si sitúan los clásicos de Madrid y hacia el interior, los modernistas catalanes.

En la conversación ¡cómo no! sale el estado lamentable del barrio. Pese a que se abren negocios en la avenida, “la calle ha cambiado para peor”, según Fermín, que destaca que gran parte de la suciedad que rodea a la zona es por la falta de actitud cívica de algunos vecinos.

Estas razones y por la edad de algunos vecinos, “mucha gente se va del barrio”, mientras algunos locales clásicos “ha desaparecido”.

Por suerte, este no es el caso de Bodegas Frutos, todos los días, salvo los miércoles que es descanso, Fermín y Demetrio abren el local para refrescarnos con una buena cerveza y mantener una tranquila conversación.

Chulapo vallecano

el traje de chulapo para San Isidro

En estas fechas festivas cargadas de madrileñismo, no podía faltar el traje de chulapo. En Vallecas, también se celebra a San Isidro con todos los honores y no es raro encontrarse con alguna manola por la avenida de Monte Igueldo.

Tanto es así que en la plaza vieja (Puerto Rubio) hay una asociación cultural madrileña “Los Chulapos del Puente de Vallecas“.  También es muy común encontrarse con hileras de niños camino del colegio  con los trajes tradicionales de San Isidro.

En esta caso vemos el escaparate de la tienda de Ropa para El Trabajo, de Maximinio Rodríguez, en el número 14 de la avenidade Monte Igueldo. Este local tradicional de la calle se aprovechas las fiestas para vender ese género castizo que nos devuelve al Madrid de otra época.

cierra “el guarro”

Desaparece la grasa del guarro

Parece mentira pero el nuevo año se ha llevado por delante a un histórico bar del Puente de Vallecas: el Guarro, también conocido como bar restaurante el Penedillo.

Desaparece un clásico de raciones grasientas pero abundantes, generosas jarras de cervezas con copiosos aperitivos, cubatas a tres euros, menú del día pantagruélico…El Guarro ya era toda una institución en Madrid y con él se acaba una forma de entender la hostelería.

Se acaba una forma de entender la hostelería

Reconocido en las guías y en este blog, como un indispensable en tu visita a Vallekas, el Guarro cerró a principios de año sin hacer ruido.

Nada se sabe de Paloma, la encargada del local, ni de sus compañeros de servicio. Está cerrado sin notas ni carteles explicativos mientras que en el local de al lado -con el que en su día estuvo unido-  han empezado unas obras.

El famoso grupo de bares que se unían en el cruce entre la avenida de Monte Igueldo y con las calles Emilio Raboso  y Eduardo Sanz casi ha desaparecido. Seguiremos informando.

carteles a pie de calle

cartel móvil de la empresa de limpieza EC Clean

En la avenida vallecana de Monte Igueldo han surgido, en las últimas semanas, carteles móviles sobre la acera que anuncian distintos servicios.

Llaman la atención, nos hacen torcer el paso, dan color a la vía.

anuncio móvil con el menú del día de un restaurante

Un ejemplo clásico es el cartelito del restaurante. El menú del día sale a la calle y en él se muestran los distintos platos que animan los jugos gástricos del viandante.

Los restaurantes de origen latinoamericano de nuestra calle son muy dados a este tipo de carteles móviles. Cada día cambian de el menú y lo dan a conocer de esta forma tan característica y llamativa.

Las sucursales de envío de dinero también se apuntan al cartel móvil

Después hay establecimientos que ofrecen otro tipo de facilidades para una clientela determinada. En su larga jornada laboral -del 9 a 21 o más- sacan el cartelito para promocionar su local. Después lo recogen. En gran parte son locutorios donde se puede enviar dinero a otros puntos del planeta.

Junto a este tipo de ofertas, otros negocios pasan de cartel móvil y, directamente, ocupan la calle.

ocupando espacio público con frutas

Es el caso de algunas de las fruterías que se extienden a lo largo de la avenida. El género sale al encuentro del paseante. ¿Qué quiere? ¿una manzana? ¿Una mandarina? ¿Cinco kilos de patatas? Están a pie de calle, solo tiene que tomarlas, pagar su precio -obvio- y llevarlas a su casa.

No importa que ocupen el espacio público en favor de sus propios intereses. Da igual si uno se tropieza con un cartel o se caiga encima de los tomates. Es el momento de publicitar servicios, menús o plátanos.

Así es nuestra calle. Buscando su hueco, saliendo del hoyo, publicitando su estilo. Y ocupando su espacio.

 

Reforma exterior en la bodega

Exterior del bar Frutos en Monte Igueldo con nuevo cartel

Así ha amanecido esta semana el bar Frutos de la Avenida de Monte Igueldo. Su fachada de ladrillo rojo muestra un nuevo elemento: el azulejo del anuncio antiguo de la cerveza Mahou.

Esta pequeña bodega de nuestra calle renueva con este sencillo panel su imagen exterior. Pronto contaremos el secreto de los sifones que guarda.

Doner Kebab, gratis

Cenar gratis es un placer

Desde hace años no se veían colas de gente en las puertas de un bar en la avenida de Monte Igueldo. Antes de la remodelación del “Guarro de Vallekas“, histórico establecimiento de esta calle de fritanga a “paladas”, la imagen de gente esperando al raso era una estampa habitual de la calle. Todo cambio con el hundimiento/ crisis.

Anoche, tenebroso Halloween, hubo un momento revelador y la calle se lleno de clientes en forma de zombis o fantasmas del pasado. Un metros por delante del Guarro (también conocido como Peneillo) se extendía una cola de personas en la oscuridad de la noche -las 10 más o menos-.

¿Qué pasaba? ¿Eran ánimas que venían del pasado? ¿Olía a fritos y aceite quemado? ¿A azufre? No, reabría un local al lado del Guarro y para celebrarlo repartía ¡DONER KEBAB GRATIS!

Se trata de otro garito oriental -el cuarto o quinto de la calle- que vende doner kebab y otras delicias asiáticas. Se da por llamar Metro Kebab y ayer noche abrió por primera vez con una oferta irrenunciable: comida gratis.

mercado inmobiliario ¿al alza?

el mercado se anima y la oferta inmobiliaria sale a la calleEsto de la crisis, según el Gobierno de España, parece que se acaba. Los índices macroeconómicos van al alza y el mundo vuelve a girar en torno a la recuperación económica.

Incluso aquí, en el Monte Igueldo vallecano, la vida tiene ese color. Aparecen en las farolas multitud de ofertas de alquiler, venta, arrendamiento y okupación de inmuebles a precios ajustados, saneados y a disposición de los nuevos inversores.

Tras del crack inmobiliario habían desaparecido las ofertas callejeras de pisos o aparcamientos. Nadie confiaba en poder vender algo y la publicidad de bienes inmuebles dejó de  cubrir las paredes del barrio.

pisos para todos los gustos y bolsillosAhora, a primera vista, parece que la tendencia ha cambiado. Al pasear por la calle, se observa una oferta publicitaria de venta de pisos a lo bestia.

Eso sí, el precio de las viviendas -tanto de alquiler o compra- han bajado un 50 por ciento en relación con julio de 2006; a la mitad del coste que se vendía  en los minutos previos a la explosión de la burbuja inmobiliaria.

Es lo normal en este periodo de ligera recuperación económica: el propietario de un inmueble cree que es un buen momento para vender y sale a la calle en busca de un comprador.

Las dudas son múltiples ante el incipiente crecimiento que, dicen, que se avecina. La oferta, como se puede ver en las farolas de la avenida, es mayúscula.

La película inmobiliaria parece que pasa de drama a intriga -por las posibles ventas-. Esperemos que después de la hecatombe de bienes inmuebles -cine de catástrofes- el guión  aterrice en una buena comedia con final feliz. Puede ser un espejismo, un filme sahariano pero… seguiremos atentos.