Archive | mayo 2011

artista de calle en la avenida

Es un vecino de Carabanchel que pinta en la avenida de Monte Igueldo.  Se llama Fabián y tiene ya otras pinturas colgando en la calle.

Le pillamos haciendo su trabajo hace dos semanas, un poco antes de la confirmación efectiva de la subida del Rayo Vallecano a Primera División. Esta pintando en la fachada del bar Villalba, un establecimiento muy rayista que esta renovando con éxito su servicio. Fabián tiene un blog donde muestra algunos de sus trabajos.

De momento, con sus dibujos ha renovado algunos establecimientos comerciales de la avenida de Monte Igueldo. Y ya anunciamos una inminente entrevista con repaso a otros trabajos en nuestra calle. Es lo mínimo que se puede hacer con alguien que cree que el arte debe estar fuera de los museos. En nuestra calle.

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un barrio de primera

En las puertas del cielo. Así se encuentra el equipo de fútbol de Vallecas: el Rayo Vallecano de Madrid. Más de 10.000 personas han tomado las calles para celebrar la victoria del equipo que el próximo año jugará en primera división. Ha sido una temporada difícil en lo deportivo y en lo económico pero, al final, Vallecas es de primera.

una reflexión para la jornada

Esta fotografía de la izquierda muestra un estupendo agujero en la acera de la avenida de Monte Igueldo a la altura de la estafeta de loterías. Estaba en el sitio más estrecho de nuestra calle. Durante meses estuvo cubierta de baldosas móviles donde la gente bailaba para no tropezar.

Los días de lluvias entrabas en arenas movedizas. Cuando hacía sol, tratabas de esquivar la cola que salía de las quinielas. Era incómodo pero tampoco una causa de movilización social.

Esta imagen de la derecha muestra la reparación milagrosa de la acera. Hace diez días, unos operarios arreglaron el difícil tramo y rompieron con el maleficio.

Ahora ya se puede transitar sin miedo, sin traspié, sin romperse la crisma. ¿Magia? ¿elecciones locales?

Sí, es un hecho anecdótico. Una coincidencia. Sin embargo, aunque ningún político haya aparecido por aquí para inaugurar las mejoras del vial, uno tiene la sensación de que nos toman un poco el pelo. Y, como vemos en Sol,  la alopecia provocada por las elecciones es un poco molesta en la gente común.

Por cierto, agradecemos el resto de los parcheos de la calle. De bien nacido, es uno agradecido…aquí otro botón de reflexión.

leopoldo en el barrio

Leopoldo María Panero ha encontrado su lugar. En mi calle. En la avenida del Monte Igueldo. Por un euro. Edición 2001, Visor, y Poesía Completa 1970-2000. Y por un euro. En la calle. El sueño de un loco. Last River Together.

En el ya comentado mercadillo nocturno -y diurno- callejero que se instala en la entrada de la avenida, no sólo se vende ropa, cds, perfumes de imitación y plátanos, también hay sitio para la cultura.

Encontrar la poesía completa del loco de Mondragón, de camino al trabajo, y a un euro, supone una gran alegría y, sobre todo, algunos recuerdos.

Viene a la memoria alguna tarde en la adolescencia con mi profesora de letras.  Recuerdo su lectura de estos versos:“Verf barrabum qué espuma/ Los bosques acaso no están muertos?/ El libro de oro la celeste espuma los barrancos/ en que vuela una paloma“. Leíamos a Panero y nos considerábamos malditos. En plan club de los poetas muertos.

Ahora somos más prosaicos. Es más, tenemos muchos vecinos en mi calle que suscribirían desde su locura esos versos. Pero, bueno, no importa. Es suficiente el hallazgo. Al fin y al  cabo, el primer libro de Panero se llamó “Así se fundó Carnaby Street“, una calle, un deseo imperfecto, un inicio del Llanero solitario o del Tarzán traicionado.

posible exterminio de peluches

Hace justo una semana informábamos sobre la aparición de un peluche abandonado en la avenida del Monte Igueldo. Era un osito que buscaba abrazos.

Hoy mismo, como refleja la fotografía, hemos encontrado a este aprendiz de rey león tirado junto a los contenedores de basura de la calle Pico Cebollera. A diez metros de nuestra avenida. Solo, lánguido y víctima de un abandono. A la espera del servicio de recogida de basuras.

Estas coincidencias, tanto espaciales como temporales, nos animan a plantear un nuevo asunto policial para el inspector Monteigueldo: el caso de los peluches callejeros de Vallecas.

A primera vista ,  un osito y un, digamos, leoncito, sorprenden al transeúnte tirados en las calles con una actitud cercana a la indigencia.  Sin embargo, hay una variación en el modus operandi del suceso. En el primer caso, el peluche se encontraba en la vía, junto a un árbol, donde pasan muchos vecinos de camino al mercado. Ahora, en cambio, el animalito aparece junto a unos cubos de basura en una calle poco transitada y estrecha.

Las evidencias nos remiten, en cambio, a un mismo suceso: el exterminio de peluches. ¿O a una invasión intergaláctica en forma mullida y cálida? ¿a un club cruel de ataque a los sueños infantiles?

Cualquier hípótesis está abierta. Tendremos que mostrarnos especialmente atentos en los próximos días. 

Si se multiplica la aparición de estos animales en nuestra avenida o calles cercanas podremos hablar de “peluchicidio”.  Según algunos expertos, esta patología estaría provocada por el crecimiento infantil y su cambio de juego, por la limpieza general en los hogares en primavera y por la manía familiar de regalar peluches gigantes para casas diminutas. 

Ustedes no se apuren, seguiremos investigando hasta confirmar estos hechos.