Archive | diciembre 2014

investigan suceso de coches calcinados en Vallekas

exterior de vivienda afectada por la quema de vehículos

De piedra. Así nos quedamos hoy muchos vecinos de Monte Igueldo cuando hemos visto esta mañana tres coches completamente calcinados en la calle Norberto, una vía muy cercana a nuestra avenida.

Las imágenes nos recordaban a un escenario de guerra.

una vivienda y tres coches fueron afectados

Además de los daños en los vehículos, el pánico de los vecinos que han visto subir las llamas por sus ventanas ha tenido que ser mayúsculo. Una salvajada en toda regla.

detalle del coche más calcinado

En esta fotografía, se observa con detalle como ha quedado el vehículo más afectado por las llamas.

A la espera de los peritos y del informe de los bomberos, el vecindario desconoce el porqué y las causas de este desastre que pudo causar víctimas.

el desastre también afectó a la víaLa deflagración de los vehículos se produjo esta noche y tuvo que provocar terror entre los vecinos. Como se ve en las imágenes, el fuego ha afectado también a la vía , la acera, las ventanas y la pared de la casa. Una pesadilla después de Navidad.

tercer coche afectado por las llamas

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la alegría de la lotería

colas para la lotería de navidad

Este es el aspecto del exterior del despacho de loterías de la calle Antonia Calas, casi esquina de Monte Igueldo, el martes por la mañana.

Los vallecanos se acercan a la tienda de la suerte para ver si sus números de la lotería de Navidad han sido agraciados o para recoger “la pedrea”  de algún décimo.

Es una estampa que se repite cada año el 23 de diciembre, un día después del sorteo extraordinario, un invento creado en la Navidad de 1812 y que se mantiene año tras año.

En esta ocasión, el Gordo no cayó en el barrio pero, en otras Navidades, algún despacho del distrito de Puente de Vallecas ha repartido suerte y millones.

Es la imagen de la esperanza y de la Navidad.

carteles a pie de calle

cartel móvil de la empresa de limpieza EC Clean

En la avenida vallecana de Monte Igueldo han surgido, en las últimas semanas, carteles móviles sobre la acera que anuncian distintos servicios.

Llaman la atención, nos hacen torcer el paso, dan color a la vía.

anuncio móvil con el menú del día de un restaurante

Un ejemplo clásico es el cartelito del restaurante. El menú del día sale a la calle y en él se muestran los distintos platos que animan los jugos gástricos del viandante.

Los restaurantes de origen latinoamericano de nuestra calle son muy dados a este tipo de carteles móviles. Cada día cambian de el menú y lo dan a conocer de esta forma tan característica y llamativa.

Las sucursales de envío de dinero también se apuntan al cartel móvil

Después hay establecimientos que ofrecen otro tipo de facilidades para una clientela determinada. En su larga jornada laboral -del 9 a 21 o más- sacan el cartelito para promocionar su local. Después lo recogen. En gran parte son locutorios donde se puede enviar dinero a otros puntos del planeta.

Junto a este tipo de ofertas, otros negocios pasan de cartel móvil y, directamente, ocupan la calle.

ocupando espacio público con frutas

Es el caso de algunas de las fruterías que se extienden a lo largo de la avenida. El género sale al encuentro del paseante. ¿Qué quiere? ¿una manzana? ¿Una mandarina? ¿Cinco kilos de patatas? Están a pie de calle, solo tiene que tomarlas, pagar su precio -obvio- y llevarlas a su casa.

No importa que ocupen el espacio público en favor de sus propios intereses. Da igual si uno se tropieza con un cartel o se caiga encima de los tomates. Es el momento de publicitar servicios, menús o plátanos.

Así es nuestra calle. Buscando su hueco, saliendo del hoyo, publicitando su estilo. Y ocupando su espacio.

 

pelea de gatos callejeros

Dos gatos se retan en la calle Monte Igueldo a las 11 de la noche

En la avenida de Monte Igueldo de Madrid, te puedes encontrar a dos gatos callejeros en medio de la calle. Uno blanco y otro negro se encaran y se citan para marcar su territorio.

Ajenos a los humanos que se acercan de regreso a casa por la noche, los dos gatos se retan con la mirada fija, la cara levantada y espíritu de combate.