Archive | septiembre 2011

¿sigue el caso peluche?

No basta con tirar el peluche a la basura. Algunos, incluso, acompañan el abandono con el dormitorio completo. Este documento gráfico así lo muestra. Junto a nuestra avenida pero ya en los cubos de basura de la calle Felisa Méndez Maroto, contemplamos otro muñeco dejado a su suerte.

Como ya explicamos en anteriores artículos, el abandono constante de peluches en la avenida de Monte Igueldo se ha convertido en una plaga. Aquí otro ejemplo.

En el último capítulo del caso, el inspector Monteigueldo se quedó sorprendido por la aparición de otros juguetes de compañía en las calles del barrio.  Además, lo que dio un giro a la investigación fue la presencia de un osito  observador; colocado en la ventana de un primer piso, uno de estos animalitos se asomaba arrogante, solitario y justiciero. Sobra decir que, tras fotografiarle, el peluche desapareció al día siguiente. Raro, raro.

Sin embargo, esta nuevo abandono junto a los cubos de basura tiene un componente diferente a los anteriores casos. Aquí han tirado el dormitorio completo y es lógico pensar que el peluche estaba integrado en el cabecero de la cama. A primera vista puede tratarse de una pista falsa para nuestra investigación. Eso sí, sin ninguna duda, estamos ante un grave ejemplo de falta de civismo,  otra plaga muy común en el barrio.

Hay que ser un poco -o muy- guarro para dejar el colchón, los muelles, el esquema de la cama, las almohadas, las sábanas y el peluche, junto a los cubos de basura de una calle. Y, sobre todo, hay que ser mezquino para dejar tirado y hambriento al osito amarillo de la fotografía. ¿O no? El caso sigue abierto.

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triste suceso en la frutería

La rutina del sábado en la avenida de Monte Igueldo se rompió esta mañana con un triste suceso. Sobre las 11 horas, las sirenas de la policía municipal y el Samur cortaron el bullicio de la calle.

A la altura del número 90 de Monte Igueldo, en la frutería Jiménez, esquina Puerto de la Mano de Hierro, una señora se ha desplomado, al parecer, tras sufrir un ataque al corazón.

Cinco unidades del Samur, policía municipal e incluso un coche de bomberos aparecieron en el lugar de los hechos. Curiosos y familiares se acercaron buscando respuestas. La calle quedó cortada.

A las dos y pico de la tarde,  el tráfico volvió a la normalidad y las unidades de emergencias desaparecieron. Los familiares desolados miraban con impotencia la frutería.

empieza el curso

Empieza el curso, el otoño y las rutinas. Después del verano tratamos de recomponer y reiniciar. Esta bitácora también. Y hay proyectos, ideas, ganas. Nuestra calle sigue siendo ese microcosmos donde se encuentran respuestas y mapas del tesoro.

Para que no se diga que arrancamoss sin ganas,  incluimos una fotografía de la bahía de San Sebastián, la famosa concha donostiarra.  La foto está tomada desde el monte Igueldo, la montañita que define a Donosti desde la izquierda, según se mira hacia el Cantábrico.

Por si alguien  no lo sabía o se había despistado, nuestra avenida está dedicada a este monte vasco, el monte Igueldo. Y desde allí -se puede comprobar en esta foto-, podemos disfrutar y ver cosas muy bonitas. Igualito que desde el barrio.

el mes de la moda

Puede parecer el mes de la moda pero hay cosas que no puede evitarse. En el Rastro Oasis, uno de los últimos negocios instalados en nuestra avenida, se venden estupendos trajes de faralaes en el mes de agosto y septiembre. Por 30 euros y para niñas y adolescentes. Faralá.

cruce de estilos

Ya lo advertimos: la moda está en la calle.Por eso, la gente de Monte Igueldo también trata de marcar estilo y tendencia. Algunas veces, incluso, consumen trapos en las propias tiendas de la avenida. Por ejemplo, la señora del vestido marrón -o chilaba beige- no parece una “fashion victim”. Sin embargo, está rebuscando entre las perchas algo para lucir este verano en la playa o en el Rif. Muestra interés por el vestir y compra en el barrio.

En este caso está en Mia Mia, un establecimiento, regentado con mimo por una familia de origen oriental, que ocupa lo que antes era una división de moda infantil de Inditex.  Se fueron por aquello de los números y las rentabilidades por metro cuadrado. Ahora es un avance más del capitalismo con rostro chino.

El esquema es el habitual. Ofertas de temporada, música de fondo tipo ascensor, dependientas ariscas y distantes, todo muy pulcro y con tallas para personas de tamaño infantil.  Está localizada en el principio de la avenida junto a la parada de autobuses, en la zona de más trasiego de viandantes.

Además, parece que funciona. El cruce de personas de distintos orígenes y culturas alimenta el flujo de gente en la tienda. La ropa tiene buen precio pero no parece “de chino” y las cien nacionalidades de mi avenida se pasan por allí en busca de algún chollo. Hay intercambio, roce e interés por los trapitos. No es Serrano ni Almirante pero…