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cosas que aprendí de julio

Hace un año, primeros de julio de 2009, escribí aquí un triste comentario sobre el séptimo mes del calendario. Contaba las cosas que no me gustaban desde una profunda rabia, desde una cierta y angulada miseria personal. No era del todo sincero, estaba ciego de palabras pero si reflejaba cierto cansancio; agotado antes de las vacaciones.

Tan sujeto al dolor nocturno me mostré, que tuve que escribir otro post sobre lo que me gustaba de julio. Había y hubo muchas cosas.

Un año después vuelvo a julio, a sus finales. Y reflexiono. Aprendí muchas cosas en julio, este año y el pasado. Pensar en el verano sin ánimo de guerra, vivir el calor de mi calle. Sucio, seco y húmedo a la vez, buscando la ligera brisa y sin miedo. Limpio en la espera. Sin alcanzar la meta, viviendo el viaje hacia dentro. Alegre y triste.

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trucos para cuidar plantas en verano

Ayer llegó el verano y, en Madrid, las temperaturas empiezan a subir sin control. El cuidado de las plantas es una de las muchas preocupaciones de los vecinos. Un sol de justicia, más de 40 grados a la sombra, la ausencia de lluvia y una brisa caliente -casi sahariana- son factores que pueden acabar con cualquier jardin particular; sí, hablamos de esas pequeñas joyas verdes cuidadas con mimo durante todo el año.

Pues bien, este vecino vallecano, de la calle Javier de Miguel (ya en la parte alta del barrio) ha encontrado la solución a los dos meses de desierto -julio y agosto- que tenemos en Madrid. Como se puede ver en la imagen, se ha sacrificado la movilidad en favor de la continuidad vegetal. El jardinero ha optado por instalar las macetas en un garaje a la sombra. Si hace mucho calor meterá las plantas dentro del vehículo y enchufará el aire acondicionado.

Son truquillos caseros para salvar la naturaleza. Se admiten más sugerencias.

más terrazas, esto es verano

Comienza el mes de junio. Se abre el verano y así, la temporada fuerte de terrazas. Las sillas y las mesas volverán a invadir las aceras de la capital hasta el mes de octubre próximo. Según los técnicos, la futura ley antitabaco ha hecho que aumenten las solicitudes de nuevas licencias. Junto a ello, se suman la crisis económica, la nueva normativa de 2008 y las peatonalizaciones.

Para sorpresa de muchos madrileños, nuestro distrito, de Puente de Vallecas, lídera el número de terrazas de temporada (175), según datos del Ayuntamiento. Pese a que en nuestra avenida de Monte Igueldo no se monte ninguna, siempre nos quedan las del bulevar y las de costa M-30. O, como en la fotografía, celebrar el clásico botellón.

peluqueros para árboles

Cuando aprieta el calor, siempre es bueno hacerse un repaso a la cabellera. El pelo largo es más incómodo y en la playa se ensucia más. Llegando mayo y junio en el hemisferio occidental hay que raparse la cabeza.

Igual pasa, según el ayuntamiento de Madrid, con algunos árboles. Después de un largo invierno y una lluviosa primavera, los arbolitos  de la avenida de Monte Igueldo y calles adyacentes necesitan un corte y hay que llamar a Eduardo Manostijeras.

Sorprende, en la foto, la faena de peluquería. En la escena y sobre un elevador, el maestro de las tijeras. Sobre la tierra, tres operarios observando el trabajo. No hay duda, esto es España…uno trabajando y el resto, mirando.

el sueño de una noche de verano

sueño de una noche de verano

La calle está húmeda. Los trabajadores de la limpieza han repasado con sus mangueras cada centímetro del asfalto ardiente. El agua casi se evapora al contacto con unas aceras maltratadas por el sol de agosto. En Monte Igueldo, esquina con el bulevar, el poco aire que corre sabe a sueño que busca frescor.

Son las tres de la mañana. La ciudad duerme o trasnocha con un calor sofocante. Sólo se oyen pasos lejanos o algún ronquido disperso que sobresale desde alguna habitación con la ventana abierta. También se distingue el llanto de un niño. El trono de Madrid pertenece al fuego diario y no hay tregua. Quizá el sueño húmedo y caliente de una pareja en una cama deshecha permita mantener la esperanza.

Entrentanto, el agua va desapareciendo. Igual que las horas nocturnas. El sol pronto amenazará de nuevo. Y tendremos que escondernos en otro sueño.

cosas que nos gustan de julio

Las vacaciones escolares. Los Sanfermines. Los días largos. Jugar al fútbol. El aire acondicionado en mi línea de Metro. Recuperar las bermudas y las sandalias. La ropa ligera en ellas. Las fiestas del Puente de Vallecas y la guerra del agua. Las piscinas de las afueras. Las chuletas a la parrilla. Las terrazas. Los fuegos artificiales. Los amigos de paso por Madrid. Las noches cortas, “charlonas” y calmadas. La comida fría con gazpacho, ensaladas con melva y “pescaito” frito.La cerveza bien fría del fin de semana. Las ventanillas del coche bajadas mientras canturreamos canciones macarras camino de la montaña más cercana.

Las madrugadas con sol radiante y fresco de rebeca.

cosas que no nos gustan de julio

Las noches sin dormir por el calor. El olor de las basuras acumuladas en la calle. Ls cantidad de personas “colgadas” que se quedan en la ciudad. El sol de las cuatro de tarde en una calle en obras. La larga espera hasta las vacaciones de agosto. El tráfico que permanece. El aire acondicionado de los establecimientos que escupen vapor caliente a la acera Las piscinas municipales. La piel quemada por el sol. El servicio de hostelería. El agotamiento generalizado. Las actividades obligatorias. Las tormentas que mojan la ropa tendida  y, casi, no enfrían el ambiente. Los electrodomésticos que se estropean.

La sensación de aburrimiento estancado.