Archive | mayo 2009

vecino culé sueña con Roma

vecino culé

Todo listo para la final de Roma. Miles de aficionados se preparan para ver a los chicos de Guardiola y de Ferguson sobre el cesped. El barrio tampoco es ajeno a los grandes acontecimientos.

Desde hace ya más de dos semanas, desde un balcón de nuestra calle ondea una bandera del Barça. No se conoce la nacionalidad o el origen del vecino culé pero lo que sí es seguro es que, esta noche, él y muchos aficionados vallecanos vivirán con el corazón en un puño. Es la final de la Champions, es el fin del mundo.

Apuntes para unas elecciones europeas

Después de la lluvia, Europa no existe.

Es un campo desolado por la plata de América, una lágrima espesa de basura, un disgusto dado a un padre muerto, un donut sin agujero relleno de confitura inglesa.

Así amanece en la nueva Europa. Nadie lo sabe pero ha nacido. Los altos funcionarios especiales se muestran ausentes, la Convención pasó y observa desde las balaustradas barrocas, los santos patrones duermen en las iglesias, los nuevos negros esclavos rompen máscaras y cavan tumbas.

Demasiadas lenguas nos unen y pocas señales nos asisten. No hay palabras para contar las bajas pero los ríos están inundados de letras. El imperio de los codificadores y los satélites ahogaron las iniciativas más libres. Ausencias o palabras…descolgadas, dicen.

“Bruselas llamando”, como en su día Londres bajo las bombas o Madrid durante el asedio. Las ciudades repiten la historia y no vale que los anuncios por palabras nos avisen del peligro. Sarajevo, dijimos, nunca olvidaremos y la capital Bosnia se olvidó de nosotros.

Y no será por falta de comunicación. El servicio pastún de la BBC nos reclamaba; incluso una ópera en alemán mostraba en el tercer acto claros síntomas de agotamiento. Nada importaba, teníamos paraguas y canalizaciones y tuberías y alcantarillas y servicios privatizados de limpieza, derrumbe y arte.

Sociedades confiadas, bien alimentadas y lluviosas. Por no hablar de los habladores profesionales. Eran las estrellas de la Unión, el mundo en tus manos, una muestra más de una vida libre bajo el yugo y las flechas del mercado. Había periodistas como curry en la dieta británica.

Tantos vigilantes para quedarnos sin playa. Lo dijo Camus, padre de lo que podía haber sido otra Europa, con más sol y chicas guapas y, por supuesto, sin maquillaje.

Lo dijeron también nuestros padres y así aparecieron las putas banderas y las naciones y las patrias y así nos luce el pelo. Tantas fronteras y tantos calvos. Tanta gastronomía internacional para, después, degustar comida rápida.

Alguién dijo: “nos salva la cultura”. Y convertimos ciertas verdades en estadísticas y números y cuotas de pantalla. Bravo por la música, el karaoke y “God save el banco central europeo”. Entretanto, seguía lloviendo.

Vieja Europa, nueva Europa.  En Eurovisión ganó la ultraderecha francesa.

el silencio de las obras nocturnas

campo de batalla

El descanso nocturno deja espacio para que las cosas se calmen. Después de un largo día de ruidos, polvo y ajetreo, los elementos de una escena reposan como abandonados.

Así sucede con las famosas obras de la calle.  Como los objetos inútiles, la fotografía nos presenta un paisaje tras una batalla. Son las tres de la mañana y la ciudad duerme.

la tristeza los dulces objetos fabricados en serie

debajo de los zapatos está la playa

La poesía sale, muchas veces, al encuentro. En la calle, tras bajarse del autobús, uno observa. Y, a veces, se siente observado. ¿Qué es, acaso, el silencio de unos zapatos ordenados junto a la marquesina? ¿Qué hacen en fila, como un accidente, expuestos en medio de la acera? Quizá controlen nuestros pasos.

Así me encontré ayer está colección de calzado usado. Pensé en musulmanes rezando en una esquina; no había. Miré por si un vendedor trataba de colocar este género casi abandonado; nadie respondió.

Tras la parada de autobús de Monte Igueldo había un mensaje, suave como la bruma, incierto como el tiempo y los andares. Silencioso. Triste.

cuando los camiones abandonan parte de la calle

entradas prohibidas

entradas prohibidas

Siguen las obras en una parte de la avenida. Además del recorte del tráfico de personas, ahora se nos invita a dejar el camión en medio del camino.

En la esquina de Martínez de la Riva y el bulevar, aparece un cartel donde se prohibe el acceso de camiones. Surgen varias dudas: ¿podrán acceder los repartidores de los supermercados?,  ¿la gasolinera del final de la calle quedará desabastecida?, los de la basura ¿son camiones?, si tienes un permiso C de conducir ¿puedes andar por ese lado de la carretera?…

Decía la canción :”Yo para ser feliz quiero un camíón“.

Rajoy en la España real

Hay que venir a Vallecas para conocer la España real. Así, al menos lo piensa el diario ABC  y la cúpula del Partido Popular. El jueves, el presidente del PP visitó dos empresas del barrio para hacerse la foto, ir de enrollado y decir que por este camino no se va a ninguna parte.

¿Alguién podría informar a líder de la oposición que aquí somos tan reales como en Chamberí, la carrera de San Jerónimo, Toledo o la Moraleja?

Jugar con tópicos insulta a los ciudadanos libres, don Mariano. Aquí sabemos leer.

nuevos inquilinos

naranja y amarillo

naranja y amarillo

El lunes, el Ayuntamiento de Madrid nos sorprendió a todos con unos nuevos inquilinos. Tienen forma de cubos de basura. Uno es gris con la tapa naranja y otro es amarillo.

Estaban colocados junto a los portales de la avenida de Monte Igueldo, como abandonados, solitarios, mudos. Cada uno llevaba una dirección y un número. Y les rodeaba el misterio. Continuará.