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reflexión sobre la elección directa de alcalde

En las últimas semanas, el Partido Popular ha lanzado la propuesta de la elección directa de alcalde. La reforma de la ley electoral supondría que la persona más votada  gobierne el ayuntamiento de una ciudad cuando tenga más del 40 por ciento de los votos.

De esta forma, se pretende que los partidos minoritarios -tipo Podemos, si se presenta- no sean determinantes a la hora de hacer o deshacer gobiernos municipales. Los populares dicen que la reforma busca la estabilidad y que el alcalde, al ser el mando más cercano, merece ser votado de manera más directa.

La concejala del Distrito Puente de Vallecas, Eva Durán, dirige el barrio sin los votos de los vecinos, ya que su partido, el PP, no ganó en esta parte de la ciudad Sorprende esta propuesta popular por muchas razones. Pero para los vecinos de este barrio, mucho más.

En este distrito de Puente de Vallecas, nunca ha ganado el Partido Popular las elecciones. Ni para el Congreso ni para Bruselas y, por supuesto, siempre pierde cuando se vota para la alcaldía de Madrid.

Pese a ello, llevamos años y años gobernados por la señora que aparece en la fotografía superior. Se trata de Eva Durán, concejala presidenta del distrito Puente de Vallecas.

No nos toca ahora dudar de su valía o su capacidad; al fin y al cabo, lleva desde 1995 al frente de este distrito y algo tendrá que saber del barrio. La ley es así y el alcalde que dirige el ayuntamiento de una ciudad, elige a los presidentes de cada distrito y los coge de su partido.

Lo que nos sorprende es el cinismo de la propuesta de la elección directa del alcalde cuando en este principio democrático no se aplica en el Puente de Vallecas, el único distrito de Madrid donde nunca ha ganado el PP y donde siempre ha gobernado la presidenta del PP vallecano.

Antes de reflexionar sobre el tema, os dejamos con el videoclip del PP del barrio que homenajea a Esperanza Aguirre, Gaviota de Oro del distrito en 2014. Sin desperdicio…

otro cuento de Navidad

el furtivo vendedor de libros en la calle

Ese hombre sentado en la esquina derecha de la fotografía está vendiendo libros en la calle. Sobre una caja de cartón, presenta su material literario a precios que oscilan entre uno y tres euros.

Día tras día, en el mercado clandestino de la avenida de Monte Igueldo, este “librero” traslada la cultura a la misma calle y la pone al alcance de todos. Para algún experto pedante, se trata de un agente cultural furtivo.

Regala cultura, regala cultura callejera  Pocos vecinos se acercan. Al fin y al cabo, son libros. No se trata de camisetas piratas de fútbol o de cargadores de móviles; no, es papel con palabras.

El negocio no parece muy boyante pero ya lleva más de dos años merodeando por la zona y exponiendo su género. Y sé de algún vecino que le ha comprado libros.

Son malos tiempos para el mundo editorial y sus autores (así se quejaba el escritor Javier Marías en su columna habitual, este fin de semana, en un dominical madrileño) y, como es lógico, también para sus vendedores.

Nuestro vecino de la foto vive cada día luchando contra el frío, escapando de la policía municipal o evitando malas compañías.

Este un humilde vendedor de libros de segunda mano se merece una historia navideña. Es un reflejo veraz de un tiempo revuelto, duro y difícil. Es un metáfora de la cultura a pie de calle y de lucha por la supervivencia.

Por todo ello y mucho más ¡Feliz Navidad!

pocas luces en esta Navidad

Esta Navidad tiene otro color. A una semana de la fiesta grande, pocos vecinos han sacado al balcón motivos navideños.navidad musulmana

Se puede entender como un moda que ha caído. Antes no se ponía nada en los balcones ni en las ventanas. En los últimos años, sin embargo, la expresión de alegría se hacía popular y callejera.

Una muestra de ello  -de carácter deportivo-, era la proliferación de banderas de España en la calle coincidiendo con alguna competición futbolística donde la Roja llegaba -y ganaba- a la final.

Pero lo de la Navidad es diferente. Hace un año, sin ir más lejos, la gente sacaba ornamentos y luces a la avenida. Ahora es difícil encontrar objetos navideños cuando miras las fachadas de las casas.

La fotografía superior de la izquierda muestra el escaparate de la panadería “Amira”, un establecimiento musulmán de Monte Igueldo con unos dulces excelentes pero -se supone- poco apego a la Navidad. Las luces, por tanto, son un reclamo.

Algunos vecinos particulares, siguen colocando luces o Papás Noel en las ventanas. Pero son los menos.vecinos luminosos

No vamos a hacer una encuesta pero parece que es la complicidad “Abuelos-Niños” la que anima la calle y empuja a exponer esas luces exteriores.

Ya sabemos que muchos adultos carecen de espíritu navideño o que están secuestrados por el señor Scroogde del famoso “Cuento de Navidad” de Charles Dickens.

No podemos olvidar que esos tipos mayores están en la  nube del mal rollo general. El ambiente es gris, las conversaciones hablan de recortes y mucha gente carece de trabajo. Todo apunta al pesimismo. Así es difícil vivir la Navidad.

Sin embargo, habrá que reponerse y, al menos, estos días ponernos el ridículo sombrero de Papá Noel, salir a la calle y olvidarse de las maldiciones mayas. No es un consejo optimista, es una necesidad. ¡Feliz Navidad!

 

empieza el curso

Empieza el curso, el otoño y las rutinas. Después del verano tratamos de recomponer y reiniciar. Esta bitácora también. Y hay proyectos, ideas, ganas. Nuestra calle sigue siendo ese microcosmos donde se encuentran respuestas y mapas del tesoro.

Para que no se diga que arrancamoss sin ganas,  incluimos una fotografía de la bahía de San Sebastián, la famosa concha donostiarra.  La foto está tomada desde el monte Igueldo, la montañita que define a Donosti desde la izquierda, según se mira hacia el Cantábrico.

Por si alguien  no lo sabía o se había despistado, nuestra avenida está dedicada a este monte vasco, el monte Igueldo. Y desde allí -se puede comprobar en esta foto-, podemos disfrutar y ver cosas muy bonitas. Igualito que desde el barrio.

bonita ciudad


Es verano y hace mucho calor en Madrid. Pero en mi barrio hay sorpresas escondidas que te hacen olvidar lo pequeño que somos. Son detalles para un ventilador mental.

La perfumería Venus promete belleza. Y la ventana entreabierta del piso superior  nos ofrece, a lo mejor, otros paraísos soñados. Sólo la imaginación lo sabe.

La realidad te la da Google cuando buscas “Perfumería Venus”  sin entrar en detalles. O cuando paseas por algunas zonas del distrito Puente de Vallecas; incluidas esquinas con la avenida de Monte Igueldo.

De momento, algunos preparan con optimismo el regreso al planeta Venus. Es una bonita ciudad si la miras con buenos ojos y, además,  el barrio está en las fiestas del Carmen.

Por eso, dejamos “pedazo” vídeo de finales de los setenta para calentar el aterrizaje en Venus. “She came from Planet Claire“.

(Agradecemos a la lectora del blog Marisa Díez por advertirnos de un pequeño error de imprenta. Siempre vigilante y atenta, gracias)

la banda en la calle

Band on the Run” es el quinto álbum de Paul McCartney después de los Beatles y es la canción que da título al disco.

La industria discográfica reedita ahora este trabajo -publicado en 1973– en formato para coleccionistas. Así podemos rememorar unas canciones únicas, queridas, tatareadas y brillantes.

Algunos se preguntarán el  porqué de incluir el vídeo clip en este blog. Es cierto que colgamos piezas musicales relacionadas con nombres de calles y, en este caso, no se confirman los parámetros. Es, en parte, cierto.

También es real que hoy nos sentimos fatal y que nos apetece escuchar melodías amables. Algo que nos anime y nos permita estar despiertos. Vivos.

Siempre entendí que la traducción de “Band on the Run” era, algo así, como la banda en la carretera. La avenida de Monte Igueldo es también vía, carretera. Y soy una banda en la carretera. Hoy un poco atropellado pero siempre en el camino. De paso.

vivir de retales

Cerró hace años la tienda de retales. Está sobre el 40 de Monte Igueldo y fue usado por homeless hasta que hubo un incendio. El local sigue cerrado y sin uso pero su cartel de actividad permanece. Un poco como muchas vidas: retales, experiencias y trapos sueltos.