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Doner Kebab, gratis

Cenar gratis es un placer

Desde hace años no se veían colas de gente en las puertas de un bar en la avenida de Monte Igueldo. Antes de la remodelación del “Guarro de Vallekas“, histórico establecimiento de esta calle de fritanga a “paladas”, la imagen de gente esperando al raso era una estampa habitual de la calle. Todo cambio con el hundimiento/ crisis.

Anoche, tenebroso Halloween, hubo un momento revelador y la calle se lleno de clientes en forma de zombis o fantasmas del pasado. Un metros por delante del Guarro (también conocido como Peneillo) se extendía una cola de personas en la oscuridad de la noche -las 10 más o menos-.

¿Qué pasaba? ¿Eran ánimas que venían del pasado? ¿Olía a fritos y aceite quemado? ¿A azufre? No, reabría un local al lado del Guarro y para celebrarlo repartía ¡DONER KEBAB GRATIS!

Se trata de otro garito oriental -el cuarto o quinto de la calle- que vende doner kebab y otras delicias asiáticas. Se da por llamar Metro Kebab y ayer noche abrió por primera vez con una oferta irrenunciable: comida gratis.

la calle de la ropa de segunda mano

Oasis, amplia tienda de segunda mano

La avenida de Monte Igueldo se ha convertido en los últimos años en la calle de la moda de segunda mano. Cuatro establecimientos han abierto sus puertas y ofrecen camisas, zapatos, cazadoras, trajes, vestidos, cinturones…y montañas de ropa que quieren prolongar su uso.

El Patio de Mi Casa es la última tienda abierta en la avenida Aparentemente, salvo ropa interior, todo está en venta. Y, cada tienda, tiene su tipo de cliente.

El primer establecimiento que aparece en la avenida pertenece a la cadena Humana, una fundación que trabaja desde 1987 para impulsar la cooperación y la solidaridad en zonas de subdesarrollo en todo el mundo.

Entre sus lemas está la defensa y protección del Medio Ambiente a través del reciclaje textil. Para ello, usan contendedores callejeros que recogen la ropa en desuso.

(Por si no queda claro, su presencia en el Puente de Vallecas no es para mejorar este barrio madrileño -que también le haría falta-, es para vender ropa usada cuyos beneficios se destinen en ayuda al desarrollo en Latinoamérica o en África subsahariana).

Las otras tres tiendas de la calle no tienen ese estilo solidario pero son negocios igual de respetables.

Pies con doble vida

La segunda que nos encontramos es la última en llegar y se encuentra donde estaba la famosa tienda de juguetes de la avenida. A primera vista sorprende el gran número de zapatos, chanclas y zapatillas que se exponen para su venta.

zapatos de segunda mano, segunda vida para los pies

La fotografía de la derecha es una muestra gráfica de la proliferación de zapatos de segunda mano expuestos y  a la venta.

No sabemos el éxito de la iniciativa pero, en un pequeño sondeo entre el vecindario, no hay mucho consumidor dispuesto a calzarse los pies de otro vecino. Pero, en fin, si están a la venta es que tienen su público.

Por lo demás, también ofrecen ropa de marca, trajes largos y alguna curiosidad.

El tercero en el baile es el “Oasis”, una nave bastante grande con todo tipo de ropa de segunda mano. Desde vaqueros Levis a trajes de boda, o desde chándal de marca a abrigos vintage, cualquier cosa “ponible” tiene su sitio. Eso sí, hay un gran cartel en la puerta donde anuncian que “NO COMPRAN” ropa.

el oasis de la ropa de segunda mano

La cuarta tienda es más pequeña y está más enfocada a la ropa joven, urbana y simpática. Está a unos diez metros de Oasis, en la acera de enfrente, y se llama el Patio de Mi Casa.

El dueño es amable y hay, normalmente, un perro husky siberiano -que desapareció y después fue encontrado- en la puerta junto a dos macetas.

Después de este breve repaso por las tiendas de moda de segunda mano de Monte Igueldo, esperamos que nadie se atreva a poner en cuestión la clase y estilo de esta calle madrileña.

Otro día presentaremos las buenas tiendas de ropa de primerísima mano (con novedades y sorpresas)  que tienen su lugar en la avenida. Pero eso será otra película. De momento, nos quedamos con historias reales que tienen una segunda vida por delante.

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 11.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

this is vallekas england

Patillas, pantalones de pitillo, nikis fred perry, botas, parafernalia entre combativa y mod…y en el Hebe de Vallecas. Fue hace tres semanas. La sala -una de las más antiguas de Madrid- proponía un homenaje a Los Clash. Tenía su lógica: la banda de Joe Strummmer siempre tuvo ese toque obrerista de izquierdas que anticipaba a los red skins y luchaban contra el racismo. Casi como el espíritu fundacional del barrio.

El tributo proponía dos bandas sobre el escenario:  The Fill Sor Knout y TrashKlash. La primera se entregó al sonido más punk y desarrolló temas más personales y nihilistas (sí, una palabreja). El segundo, en cambio, funcionó ,más directo atravesando los temas más crudos de The Clash y “dándolo todo”.

Se podía relatar con más esmero y circunstancia el concierto. Incluso, escribir una crónica peliaguda para publicar en un dominical de colores o para que la web de VEO y otros piratas practiquen el copy/paste pero no…this is vallekas england y acabamos con un necesario y ponderado clip de la legendaria banda…AsÍ sigue la fiesta.

cosas que no nos gustan de julio

Las noches sin dormir por el calor. El olor de las basuras acumuladas en la calle. Ls cantidad de personas “colgadas” que se quedan en la ciudad. El sol de las cuatro de tarde en una calle en obras. La larga espera hasta las vacaciones de agosto. El tráfico que permanece. El aire acondicionado de los establecimientos que escupen vapor caliente a la acera Las piscinas municipales. La piel quemada por el sol. El servicio de hostelería. El agotamiento generalizado. Las actividades obligatorias. Las tormentas que mojan la ropa tendida  y, casi, no enfrían el ambiente. Los electrodomésticos que se estropean.

La sensación de aburrimiento estancado.