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peluche abandonado busca abrazos

No es una imagen literaria. No es un montaje publicitario. Es un oso de peluche abandonado a la altura del número 20 de Monte Igueldo, junto a la administración de loterías.

Ayer, sobre las dos de la tarde, estaba así, como ausente, con el pecho al descubierto y a la espera. Su presencia inquietaba a los transeuntes. ¿Quién ha sido capaz de abandonar un peluche en la acera? ¿qué crimen cometió el osito para dejarle a su suerte? ¿hay niños malvados detrás de las vallas de los colegios? ¿es un mensaje, un aviso para los navegantes de las aceras?

Ya por la noche, de vuelta a casa, nuestro osito callejero había desaparecido.

nocturno automático en la avenida de la sombra

Pere Gimferrer espera en los lavabos. Los coches sobrecogen mi alma mientras golpean las alcantarillas de la calle. Las farolas, las luces, el silencio engreído. A medida que pasa el tiempo anochece más dentro. No falla, la escritura automática te paraliza.

Es tarde y no te vence el sueño. Miras por la ventana y recuerdas a otros poetas recuperados como Pizarnik. Algún inmigrante deambula perdido entre las balaustradas (la palabra me mola). Observas una luz roja en una ventana frente a la casa. Red light y piensas en la canción de Police. Recuperas tu mediocridad y te duele.

Alguien preguntó hoy por la tristeza y se te puso un nudo en la garganta.

la tristeza los dulces objetos fabricados en serie

debajo de los zapatos está la playa

La poesía sale, muchas veces, al encuentro. En la calle, tras bajarse del autobús, uno observa. Y, a veces, se siente observado. ¿Qué es, acaso, el silencio de unos zapatos ordenados junto a la marquesina? ¿Qué hacen en fila, como un accidente, expuestos en medio de la acera? Quizá controlen nuestros pasos.

Así me encontré ayer está colección de calzado usado. Pensé en musulmanes rezando en una esquina; no había. Miré por si un vendedor trataba de colocar este género casi abandonado; nadie respondió.

Tras la parada de autobús de Monte Igueldo había un mensaje, suave como la bruma, incierto como el tiempo y los andares. Silencioso. Triste.