Archive | enero 2013

la guerra de las fruterías

el naranja está de moda

Este frutería se caracteriza por el intenso color naranja de sus paredes. Está en torno al número 47 de la avenida de Monte Igueldo y ocupa lo que antes era una tienda de electrodomésticos.

De hecho, aunque se llame el Mercadito de la Fruta, permanece un gran cartel que anuncia la venta de productos electrónicos.  Es una forma de reciclaje y está claro que venden verduras y naranjas.

otro vergel

Esta otra frutería que aparece en la imagen superior – Frutas y Verduras Junior- está en el número 40 de nuestra calle, frente al Mercadito mencionado. Si bien el color de sus paredes tiene menos intensidad anaranjada, sus productos son los mismos y los precios similiares.

Pues bien, una tienda está enfrente de la otra. Solo hay que cruzar la acera(cuatro metros escasos) para encontrarse con de Junior y viceversa. Y lo que es peor, se inauguraron ambas el mes pasado casi el mismo día.  Son un reflejo, un espejo, un negocio doblado de productos de la huerta.

Parece evidente que los propietarios -chino, en el caso del Mercadito, y latino en Junior- no sabían cuando iniciaron las obras que se encontrarían con un clon frente a frente. Lo que se sí saben es que les espera una lucha sin cuartel en un mercado ya saturado -en toda la avenida ya hay tres y se espera una cuarta- para vender manzanas y lechugas.

Es lo que llaman, los listos que nos han llevado a la ruina, “libre competencia”.

 

cartel agarrado contra el viento

¿publicidad estática?

La imaginación no tiene límites y menos en una calle tan castigada como Monte Igueldo. El dueño del “Asador El Sabrosón”, que está en la calle Monte Perdido, ha encontrado la fórmula para anunciarse en nuestra avenida: una pizarra atada con una cadena de hierro a una señal de tráfico.

El cartel, que destaca su producto estrella -el pollo asado-, tiene movilidad, puede cambiar de contenido informativo y está a prueba de robos, temporales y ciclogénesis explosivas.

Colocado en el esquinazo de Monte Igueldo con la calle de su asador, el anuncio no pasa desapercibido al viandante y capta el interés de los que quieren llevarse un pollo “sabrosón” para comer en casa.

otra vuelta de tapa

la tapa reparada

El pasado martes, unos operarios repararon por decimoctava vez esta tapa de alcantarilla de la avenida de Monte Igueldo, esquina con el número 38 de la calle Monte Perdido.

Normalmente, la tapa está levantada, el pavimento roto y es un peligro para los viandantes.

Hace esquina con el bar La Jota y algunos clientes del establecimiento que salen a fumar a la calle, denuncian que son los coches -algunos camiones para ser exactos- los que al dar la estrecha curva dañan el esquinazo y golpean en el giro la tapa del alcantarillado.

Ante este reiterado problema, las autoridades volvieron a reparar el desperfecto. Y, como se ve en la imagen inferior, la alegría duró más bien poco.

El mismo día de la reparación algún tipo marcó con sus botas la huella de su calzado sobre el cemento todavía húmedo. Ya el miércoles,  se descolocó el ingenio y la tapa volvió a su baile habitual.

Una parte sorprendente de este ejemplo de vandalismo es que nadie se ha llevado la tapa. Como comentamos hace unos meses, en Madrid y en  Monte Igueldo, había delincuentes que se dedicaban a robar las alcantarillas y que sacaban unos ocho euros por cada cilindro de hierro. En este caso, el robo no se ha producido.

Esta noche, aparentemente, la alcantarilla no presentaba peligro.; alguien debía haber fijado la tapa y parecía que estaba sujeta. Un parche hasta la próxima reparación. Y no será la última.

tapa rota de nuevo

juguetes abandonados

abandonado a su suerte

El día de Reyes en España -también en Vallecas- tiene elementos festivos con regalos, dulces, melaza y mundo infantil. Todo es muy bonito.

No hay que rascar en el espíritu malo de la Navidad para encontrar su terrible lado oscuro: el abandono de peluches, aparatos y otros objetos del hogar, destronados por los nuevos presentes.

Es triste pero real. En la imagen superior, podemos observar la presencia de un cocodrilo de peluche junto a un teclado CASIO vintage de los de toda la vida. No están en un hogar con niños en la mañana de Reyes, NO, están en la superficie de un contenedor amarillo de basura. ¡Al loro!  todavía no han caído en el agujero que, por otra parte, no es su lugar de reciclaje.  Están buscando su última oportunidad.la tristeza de unos ojos

El teclado musical tiene su punto pero, tras un vistazo profesional, no merece la pena. Respecto al cocodrilo (¡qué ojitos!), no hay palabras; la concentración de ácaros y otros bichos no permiten  más acercamiento. Una lástima.

En este día feliz para muchos, no podemos olvidar a otros personajes dejados de la mano de dios, a otros elementos desplazados de la fiesta, a otros seres sin cariño. Este es su pequeño homenaje.