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escultura moderna dominical

Escultura de arte moderno en la avenida Monte Igueldo

La fotografía superior nos muestra el espíritu cultural de la avenida de Monte Igueldo, en el Puente de Vallecas de Madrid. Lo que ven no es un montón de escombros en una bolsa, coronados por cascos y latas de cerveza. No se confundan: estamos ante una escultura urbana.

De un estilo callejero, utilizando distintos materiales, la escultura es una muestra más del arte poverá en su reinterpretación en el siglo XXI.

También se puede entender como parte del paisaje de la avenida tras una noche de sábado y botellón.

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un poco de color y hacia arriba

un poco de color en el cierre metálico del vídeo club de Monte Igueldo

Queremos empezar el año con un poco de color. Así lo ha entendido el grafitero 1UP que, en los primeros días de 2014, ha dibujado ese pedazo de pintada que aparece en la fotografía superior y que cubre el cierre metálico del vídeo club del barrio, el Die-Lo.

El dibujo derrama color y nos anima la jornada. Para los que entienden de videojuegos, 1UP es el nombre de una web popular dedicada a la actualidad de los juegos electrónicos. setas, color y 1up

También se refiere a las setas que aparecen en el popular videojuego Súper Mario Bross de Nintendo (Ver dibujo de la izquierda).

No sabemos si el autor del graffiti que firma como 1UP está relacionado con el mundo de las videoconsolas, el juego o con los fontaneros de Mario.

De momento, ha plantado su firma sobre el cierre de la tienda y ha dejado alguna otra pintada -más cutre, también es verdad- en otra parte de la calle e, incluso, dos manzanas más abajo de Monte Igueldo.

Esta pintada nos sirve de excusa para animar el inicio de 2014 y para pensar que puede ser el primer año (1) en el que el barrio, la avenida de Monte Igueldo y los vecinos vayamos un poco para arriba, UP como dicen los ingleses.

 

el patio de mi casa

grafiteros trabajan en la calle Monte Igueldo pintando el exterior de un nuevo negocio de moda

No teman, no estamos ante un nuevo ataque grafitero en las calles del Puente de Vallecas. No se confundan. Se trata de dos pintores que adecentan por la noche el exterior de un nuevo local de venta de moda.

Pese a la parafernalia de “chicos malotes con pinturas”, los dos tipos se están empleando sobre la pared del número 91 de la avenida de Monte Igueldo con el fin de dejar una brillante y reluciente fachada. El resultado es el siguiente:

"El patio de mi casa", próxima tienda de ropa

Sí, como pueden ver, los grafiteros han simulado una cadena de ladrillos y han dejado el lema “El patio de mi casa”. Según parece, aquí se va a establecer una tienda de venta de ropa, una boutique de moda.

Por el aspecto exterior, parece un  intento más de dar al barrio un punto bohemio e interesante. Nuestra calle se lo merece tanto por tránsito como alegría de los vecinos. Veremos.

el comic gana la calle

Exterior de la tienda Generación X, un establecimiento dedicado al comic que ha abierto en la avenida de Monte Igueldo, en VallecasLa semana pasada abrió sus puertas y es una muy buena noticia para el barrio. Se trata de la apertura de Generación X,  una librería que forma parte de una cadena de establecimientos especializada en comics, rol, juegos, libros de ciencia-ficción y fantasía.

El local está al final de nuestra avenida, hace chaflán con la calle Hachero y tiene su escaparate de cara a Monte Igueldo.

A primera vista, el garito parece pulcro, con mesas para eventos y es espacioso. Además de comics de Superhéroes, novelas de ciencia-ficción y temática nerd, hay también parafernalia y objetos relacionados con la imaginación comiquera.

Veremos como empieza el curso y si la cercanía de Generación X al colegio San José facilita su desarrollo. De momento, ya han puesto el apellido VALLEKAS a la librería y, ahora, solo tiene que abrirse al barrio.

Desde Monte Igueldo Blog solo les deseamos lo mejor y mucha suerte para esta nueva generación de vecinos.

 

 

hiperrealismo vallecano

Exterior de un establecimiento de alimentación regentado por ciudadanos chinos en la avenida de Monte Igueldo del barrio de Vallecas de Madrid

No hay nada como pararse un poco en medio de la calle y observar las casas, los edificios o las gentes. Acostumbrados a quejarnos por las basuras tiradas, los malos modos o la falta de civismo, muchas veces no nos damos cuenta del color de nuestras calles. Abstraídos por el vértigo de la ciudad, no reparamos en lo esencial, en la vida.

La imagen de la fotografía muestra el exterior de un establecimiento de alimentación regentado por ciudadanos chinos, a la altura de número ochenta y tantos de la avenida de Monte Igueldo. Antes de ser una tienda de conveniencia fue una casa de muebles y complementos del hogar. Desde hace, al menos seis años, a última hora de la noche, algunos vecinos compramos en este local el pan, la cerveza o algún objeto de necesidad nocturna.

Utilizamos un servicio más, en una tienda más,  de las miles de tiendas iguales a esta que se reparten por toda la ciudad. Sin embargo, si nos paramos y vemos la fotografía podemos ver un estallido de color hiperrealista que hace diferente el objeto y que atraviesa la mirada. Quizá sea otra forma de mirar la cosas, quizá sea una forma de disfrutar de la luz, una parada táctica en este tiempo de verano.

 

otra comunicación

comunicación

Este es el aspecto de la cabina teléfonica que uno se encuentra nada más doblar la avenida de la Albufera y encontrarse con Monte Igueldo.

La generalización de los teléfonos móviles entre toda la población hace casi inútil el uso de las cabinas callejeras. Como podemos comprobar en la fotografía, la función actual de este invento -que ya parece viejo- es de panel de anuncios.

Venta de pisos, servicios de transporte, de limpieza, alquiler de viviendas…todo tipo de asuntos se publicitan en ese cacharro azul y verde que parece una escultura moderna de época pero que mantiene, de otra manera, su función original: comunicar.

 

arte a pie de la calle

arte basura

Algo tan sencillo como dejar un cuadro en la calle puede alegrar la mañana de los viandantes. En este caso, se trata de una reproducción de un cuadro de Francisco de Goya abandonado a su suerte bajo una papelera de la avenida. Los transeúntes, atorados por el frío, pasaban junto al cuadro con indiferencia.

No se trataba de una campaña gubernamental en favor de la cultura. Tampoco estábamos ante una muestra más de Street Art tipo Bansky. No nos engañemos.

Dos horas después de hacer la fotografía, el cuadro había desaparecido. Alguien había recogido la pintura para su casa, para venderla o para hacer una vídeo-instalación posmoderna.

El propietario original de la reproducción sabía que el arte del reciclado es una de las bellas artes. Goya estaba mejor en la calle, podía tener una segunda vida antes de llegar al contendor.