En los últimos quince años, el ladrillo se mostraba como un valor seguro. En mi calle, empezaron a tirar las casas bajas – de una altura- y se iniciaron construcciones de tres o cuatro plantas. Perdió, en parte, ese cierto sabor a pueblo de la meseta pero animó la llegada de nuevos vecinos.
El parón inmobiliario y la crisis de la construcción han abierto las calles y nos ha dejado solares abandonados en algunos puntos de la avenida. Puede parecer desolador y, sin duda, lo es. Sin embargo, lanzamos una propuesta: convertir esos pequeños terrenos en huertos y campos de fresas.
Puede ser una locura, pero se realizó en zonas deprimidas de algunos ciudades del Este de Estados Unidos y funcionó. Como dijo aquel: “Let me take you down´cause I m´going to strawberry fields, nothing is real…”

un buen terrenito para plantar cebollas y patatas
3 Comentarios
Muy buena idea la de unir la jardinería de guerrilla con ser optimistas en tiempos de crisis (por lo del ladrillo, digo). Y como dijo aquél: Strawberry Fields forever
Está claro que el aspecto es bastante triste, pero no veo muy clara la idea de los huertos o campos de fresas.
Quizá unas buenas zonas ajardinadas o unas bibliotecas,subvencionadas por la administración, podrían ser más prácticas al vecindario.
Ánimo con tu blog
Eva
¡campos de fresa para siempre!
al margen de que el título de la anotación me ha atraído como una polilla a la luz, me parece una iniciativa original y brillante, ¡ánimo con ello!